
En la fría mañana del 19 de Agosto, los niños, jóvenes y adultos de la Agrupación Folclórica “Gil Letelier” se aprontaban a embarcarse en los buses que los llevarían a la Plaza de la Ciudadanía, en donde frente a la Gran Bandera se realizaría el acto de conmemoración del Natalicio de don Bernardo O’Higgins Riquelme. Para algunos de esos niños, esta sería la primera vez en que participarían en una ceremonia oficial frente a las autoridades del país. Se entremezclaba el nerviosismo y el entusiasmo por participar, lo que quedaría atrás una vez comenzaran los sones de guitarra marcando los compases de la cueca.

El cuadro folclórico presentado frente a las autoridades corresponde a parte de la “Cantata a Bernardo O’Higgins”, obra del compositor don Patricio Meza. La presentación se inició con el ingreso del Pregonero, quien en décimas recorrió parte de la vida de O´Higgins, prosiguiendo con 2 zamacuecas, las cuales fueron bailadas por integrantes de la delegación con trajes caracterizados de la época, los cuales representaban al pueblo y a la alta sociedad de la época colonial.

La coordinación de esta actividad y presentación del cuadro histórico folclórico estuvo a cargo de los socios Srs. Héctor Rodriguez y Esmildo Pasten, quienes con su cabal conocimiento sobre folclor y tradiciones, pudieron representar fielmente un cuadro de la época.
Este es el tipo de trabajo cultural que se realiza en el Club, traspasando los conocimientos de expertos a los integrantes de la institución y sobre todo a quienes conforman la agrupación de baile, con el fin de entregarles un respaldo a lo que practican, no solo en la parte coreográfica, sino también en lo que a cultura se refiere.

O’Higgins y su lucha por la igualdad de clases
Es de general conocimiento que el Libertador luchó por una igualdad de clases durante su período de mandato, aboliendo los títulos nobiliarios y la esclavitud en Chile, pero además de aquello, se preocupó de forma especial en que los mas pobres o de menores ingresos, pudiesen tener las herramientas para desarrollarse, no entregándoles dinero o artículos materiales, sino entregándoles el conocimiento necesario para su desarrollo y crecimiento.
El día de esta ceremonia tuve la oportunidad de escuchar a periodistas que en sus despachos a sus respectivos canales o radios, destacaban el hecho que O’Higgins hablara mapudungun a la perfección, manteniendo una comunicación directa con sus peones mapuches. Pero eso no es lo destacable de su personalidad, sino que el aprendió el lenguaje mapuche, “el hablar de la tierra”, para traducirles los libros que había traído o encargado desde Europa sobre agricultura para que aprovecharan mejor la tierra en su producción. O’Higgins fue el primer hacendado que repartió su tierra en parcelas para que sus empleados pudiesen tener su propia producción. Esa es la mayor característica del Libertador, no su conocimiento de idiomas, sino la utilidad que les dio.
La labor legislativa del Libertador durante su desempeño como diputado en el Primer Congreso Nacional, y luego como Director Supremo de la Nación es desconocida para la mayoría de las personas, pero al revisarlas se puede visualizar parte de su pensamiento político. Repasando su correspondencia podemos reconstruir su personalidad, logra levantarse el hombre con una marcada personalidad, con trazos de sus vivencias de niñez y pubertad, con arrastres de su educación ilustrada, y la fuerte influencia del impulsor de la libertad de América, Francisco de Miranda.
El historiador Barros Arana manifiesta sobre O’Higgins:” era el mejor preparado que casi todos los miembros del Congreso, porque había visto un pueblo libre, porque había iniciado en su primera juventud en el plan de dar independencia a la América...” (Barros Arana,1934,Tomo VIII, página 388).
Algunos historiadores han tratado de presentarnos a nuestros libertadores o héroes de hechos históricos como súper hombres, y se olvidan de su calidad humana, de mostrar sus fortalezas y debilidades, lo elevan a categorías sin máculas, en donde se pierde la figura terrenal de esos hombres. O’Higgins tenía una grandeza superior a los demás en su época, pero también tuvo limitaciones que lo marcaron durante su vida, como lo fue el hecho de haberse criado sin una figura paternal cercana, además de sentir el fuerte rechazo de don Ambrosio quien creyó que con dinero y estudios podría solventar su ausencia en la responsabilidad de criar un hijo. Este hecho llevó a nuestro Libertador a tener una mala relación con su propio hijo, Demetrio O’Higgins Puga, fruto de su relación con Rosario Puga, con quien nunca se casó. Durante su estadía obligada en Lima, nunca permitió que su hijo compartiera su misma mesa, debiendo este hacerlo siempre con la servidumbre mapuche que el héroe llevó con el a su exilio.

El término de la presentación
Al finalizar la presentación de la Agrupación Folclórica del Club, se ofrecieron 3 cuecas a las autoridades presentes, momento en donde participó toda el grupo de baile. Una bonita recepción de los presentes y una mejor presentación de esta institución criolla, huasa y corralera.

